Archive for the ‘Cartas sin papel’ Category

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Noche de teatro

febrero 26, 2015

La noche estrellada (Vincent Van Gogh)

La noche estrellada (Vincent Van Gogh)



Noche de teatro

El otro día no pude acudir a tu actuación, aunque sabes que soy leal feligrés de todas tus obras de teatro, tanto si son de sala como de las callejeras, incluso cuando eran repetidas. Ruego me indultes. Por entonces yo estaba soñando sueños que creía imposibles de soñar. Tú en cambio iniciaste tu performance tratando de abrir la puerta de ese lugar cercano que, por pura connivencia social, llamamos mundo. Y esa apertura es una perestroika capacidad humana sobre la que debemos perseverar, por mucho que la realidad se empeñe obstinadamente en plegarse sobre sí misma, atrapándonos dentro. Desgraciadamente, querida amiga, eso hizo aquella noche contigo.

La ventura te llevó a encontrarte mediada la primera escena con Sancho, ese reflexivo joven que aunque a veces lo parezca no es ni mucho menos un paradigma para el siglo XXI del vasallo de Don Quijote. Yo lo identificaría más bien, perdona mi astrofísica metáfora, con un cometa que desde nuestra perspectiva espacio-temporal proyecta una lustrosa cola luminosa. Eso te gustó y nos fascina a todos, explicado con los porqués de cómo compramos el éxito y aborrecemos el fracaso.

Ahora te tengo que narrar la obra completa (antecedentes incluidos) como si se tratara de un cuento de niños, aunque quizás por ello o por otros motivos ulteriores no te complazca. Érase una vez ese cometa que vagaba errante por el universo y que un día quedó fascinado por una estrella. Ella proyectaba tonalidades tan hermosas que hubieran cautivado al más anciano científico de cualquier agencia espacial, por muy acostumbrado que él estuviera, por edad, a ver imágenes preciosas. Yo lo entendí, porque años atrás quedé también absorto por esa belleza interior, que no por su reluciente carcasa. Pero en ese instante concreto, medible a partir del origen del tiempo, el astro se consumía por dentro. Era una estrella imponente a la vez que decadente. Y el cometa, el pobre no lo sabía, se acercó y la orbitó elípticamente durante mucho tiempo, feliz de contemplarla así, como ella era, digna de contemplación. Desafortunadamente, en un determinado instante indeterminado por el principio de incertidumbre de Heisenberg (el físico teórico alemán, no el químico de las anfetaminas) la estrella, en un esputo de rayos cósmicos expulsó al cometa de su cíclico camino para proseguir libre con su proceso de autodestrucción. En esa funesta evolución perseveró, a veces sola, otrora acompañada, hasta que aconteció un simulacro de gran explosión que la quebró en mil pedazos. Mas eso no fue motivo de preocupación estelar, porque el trocito más hermoso, donde estaba el corazón de la estrella y todos sus sentimientos, se transformó en enana blanca (no dejen engañarse por el adjetivo sustantivizado, que hasta este tipo de estrellas son dimensionalmente enormes) y se ubicó en otro lado, en una posición más centrada, más madura, donde aun ahora luce tranquila, estable, controlando sus fuegos internos. Pero es el sino de ese tipo de estrellas perder fuerza de gravedad y, por ende, tener una mayor tendencia a yacer solitarias en el vacío del cosmos. En ocasiones encuentran antimateria en rededor. Otras, solamente la nada. Y ese es per se el relato que quería narrar, su síntesis, su esencia, es solo desamparo. No hay más. Y chinpún, se acabó. Así de rápido fue el desenlace de la obra y este cuento estelar del circo de las estrellas, donde todo parecido con la realidad es pura coincidencia…

Lamento haberme perdido la única representación de esta función sin postrimerías tangibles, de una tragicomedia en la que todo y nada aconteció. Son los rigores del directo. De ella solo queda melancolía y soledad. El sentimiento es propio, consecuencia de ese ágape que tú me enseñaste y que ahora yo sufro, y también disfruto.

Y toda esa soledad intrínseca es la que me asusta y me entristece. Porque mi yo-persona detesta el individualismo y es pasionario de la sinergia, así como de otros tipos de energía pura, o degradada como la entropía. De facto, no son los azares sino la entropía la que rige los destinos del incierto landemain. Y aunque queramos ser esclavos de las casualidades, somos tan solo propietarios de las causalidades. Es lo único que realmente nos pertenece. Estamos condenados a ello. Y punto. Suficiente metafísica para un día. Porque también hoy, mientras fabricaba esta carta sin papel, me reconocí en un individuo tipo tres de tu tabla mágica y rendí cuenta de que a veces escribo como si jugase a los telegramas.

Guerrillero urbano (Febrero de 2015)

A Pola, extraordinaria Fabulosa-Nebulosa

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Caña, de azúcar

enero 12, 2012
Cutting the Sugar Cane (William Clark)

Cutting the Sugar Cane (William Clark)



Caña, de azúcar

Las conclusiones de la historia, que el escritor tiene a priori, el tema del racismo, la inmigración, el recelo y el buen rollismo elitista, no tienen que ver con el desarrollo de la historia, y mucho menos con la realidad actual. Aquí no hay metáfora ni discurso. No se propone nada. ¿Donde está la genialidad? ¿Que haría el periodista? ¿Que habría entonces que hacer y por qué? Me surgen muchas dudas: ¿El negro era guapo y desnutrido, o feo y pesaba 120 kilos? ¿A ella le gustan los tipos exóticos? ¿Tenía la regla o novio? ¿El lugar es Bremen o Rostock? Porque tú sabes bien que no es lo mismo. Porque a ver, si fuese blanco, moreno y guapo, también se sentaría usted a comer de la bandeja, ¿O no? En cambio para él todo lo mismo. Porque si una rubia despampanante se pone a comer de tu bandeja, ¿A quién le daría asco? ¿No llegaría a pensar que “estas europeas van a tope”? Yo se perfectamente lo que tú harías si un “nota” se pone a comer de tu bandeja, sea blanco, negro, guapo o feo. En general serías poco condescendiente. Yo actuaría del mismo modo…

Este periodismo tiene un Nombre. Quiere remover conciencias pero no habla de nada, no propone nada y solo da un enfoque, o tal vez ninguno, muy en línea con ese periódico en concreto. Te lo diré en privado por no enmarronarte. La cuestión es seria, doblemente seria, porque se habla de personas cada una con su propia realidad. Se me plantean algunas preguntas: Con un 20% de paro, ¿Se cierran las fronteras o se le da a los 100 millones de somalíes un pasaporte español? ¿Se expulsa a los inmigrantes o bien a algunos banqueros nacionales? ¿Abrimos las fronteras o las cerramos a cal y canto? ¿Nos vamos todos a Alemania o convertimos España en un paraíso fiscal? Propuestas. Debate. Ventajas y desventajas. El resto es puro yeso y tócame los cojones Marilole!



Iulius Caecilius (Enero de 2012)

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Día internacional de la poesía

marzo 21, 2011
Marilyn Monroe (Andy Warhol)

Marilyn Monroe (Andy Warhol)

 

Día internacional de la poesía

Día internacional de la poesía y se preguntan en las ondas cual sería la definición más acertada. ¿Qué es poesía? Alguien responde que la música de las palabras. Quizás sirva. Pero acaso hay una explicación certera de todo lo que significa. La Academia sentencia: “Manifestación de la belleza o del sentimiento estético por medio de la palabra, en verso o en prosa”. Me temo que el final de la frase sostiene nuestra gran mentira. Nombres modernos a expresiones literarias ya usadas en el mundo antiguo: metapoesía, perfo-poesía, retro-poesía, ¿poesía prosaica? Poesía podría ser una mujer, un aroma, un paisaje, un sentimiento… Palabras que danzan en el aire sincronizadas las unas con las otras. ¿Es poesía el rap? Mi conclusión es que no sería honesto poner nombre exacto a lo que escribimos. Solo de algo estoy seguro, parafraseando a Jorge Manrique, “poesía eres tú”. Y , sois todos vosotros que estáis leyendo al otro lado del espejo.

 

Guerrillero urbano (marzo de 2011)

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Ilusiones perdidas

enero 29, 2011

Il ritorno di Ulisse (Giorgio de Chirico)

 

Ilusiones perdidas

Ilusiones perdidas, caminos cruzados, amistades encontradas, ciudades vividas. Es fácil: te alimentas de melancolía para defecar hiprocresía. Te comprás un billete de avión de ida con la vuelta grabada en tinta de almanaque. Pero la fecha se quema, o se derrite, o se pospone, o se repite, o se traslada, o se cancela. Y hay más idas y las mismas vueltas. Y al fin un día se produce el Gran Retorno. Y un poco más tarde llega otro día en que sientes morriña del terruño, pero del berlinés y no del “choquero”. Y te leen a Kundera y te sientes como un Ulises que ya no ama a Penelope. Pero después llega otro día aun peor, en el que ya no sabes cual es tu casa, ni conoces a tu familia; en el que sientes Heimweh sin saber de donde. Porque tu padre no es tu padre, sino una mestiza pachamama traida de los Andes. Y tu casa no está en la calle que lleva tu apellido, sino en un barrio turco en el corazón de Alemania. Aun cuando la dirección de ese humilde hogar saltaba mes a mes de calle en calle. Pero estás aquí, encerrada en este mundo. Porque es donde tienes que estar, levantando un país que ya no es tan tuyo, con un trabajo ofrecido, con una casa prestada y viviendo una vida que quizás no has elegido. Y entonces te gusta un artículo con el que quieres identificarte sin que el corazón duela. Pero eso ya no es posible, porque el corazón de las personas como tú y como yo, por impensable que parezca, duele más que late.

 

Guerrillero urbano (Enero de 2011)

A mi amiga Pola

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Anti-literatura

septiembre 17, 2010

 

Libros (Fernando Botero)

 

Anti – literatura

Me temo que soy de la misma opinión de aquellos amigos tuyos que tachan de “anti literatura” a este tipo de libros. Sin embargo debo reconocer que tiempo atrás me dejé atrapar por algún que otro best-seller de los que has citado. La justificación del “enganche” era sencilla: entre ensayo filosófico, metafísico o gran novela de tal o cual siglo (que eso sí es literatura de verdad, incluyendo las novelas del XX y algunas del XXI), había que tomar un respiro y tirarse de cabeza a la piscina de los grandes ventas, americanos o producto nacional, fetiches de la sociedad establecida, necia y marchita en la que vivimos. Y es que con un poco de publicidad y un tema recurrente a uno le venden cualquier cosa. Vamos, que te encajan más fácilmente un ejemplar del Código Da Vinci que una lata de Coca Cola. ¡Qué vergüenza no haber leido el Código!. Vergüenza, vergüenza, no haber leido “Cien años de Soledad”. ¡Caigan sobre mi las encuentas! Hace tiempo me vendieron el “pack social todo incluido”. Ahora me mudo al ostracismo.

Recomiendo un antídoto ante toda esta basura establecida. Libros fáciles de leer, que fueron de masas en los albores del siglo pasado pero mantienen toda su vigencia. Solo hay que re-publicitarlos un poco y yo lo hago en este foro: Literatura iberoamericana de la segunda mitad del siglo XX; todos los generos: novela, relato, poesía; autores: García Márquez, Cortazar, Saramago, Lorca, Neruda, Borges y Benedetti son mis favoritos, aunque hay muchos más.

Mientras queden libros de calidad por leer me niego a caer en el encasillamiento existencial de las masas. Cuando se me acaben creo que dejaré de leer…

 

Firmado: Un anti “anti-literatura” confeso

Guerrillero urbano (Septiembre de 2010)

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Puentes lejanos

mayo 5, 2010

 

El puente de Mantes (Camille Corot)

 

Puentes lejanos

Ay mi pequeña,

No hace falta decir que estoy aquí siempre que lo necesites. Para mi, a pesar de los miles de kilómetros que nos separan, sigues siendo una persona muy importante en mi vida, un referente que nunca me gustaría perder, una amistad que no debe deteriorarse un ápice. Y sigo esforzándome en ello cada día que me acuerdo de ti, hablo contigo, pienso en ti.

Lo de ella se arregló, o lo arreglé yo, o los dos, según se mire; aunque tuvo bastante de lo segundo. La verdad es que me atrae, me realiza, me atrapa y hace que el tiempo pase sin que yo lo perciba. Esto puedo sonar un poco a obsesión, aunque como bien sabes yo no concibo el amor verdadero sin un pizca de obsesión, un poco de irracionalidad y un bastante de locuras varias. Se que este amor intenso, sin duda amor pasaporte y quizás, aunque esperemos que no, amor pasajero, va a consumir mucho de esa energía que para bien o para mal genero de manera continua, todo esto parafraseando al capitán y cerrando una vez más el triángulo. Y además y de paso, como pasan los ríos por las ciudades, los viajeros por las estaciones o los peces por delante de ti cuando miras ensimismada una pecera, de alguna u otra manera y en mayor o menor medida, va a hacerme daño. Con certeza tú estarás ahí y esa certeza no es más que un buen síntoma de nuestra amistad.

Bueno, dejo este místico mensaje de triples enumeraciones esperando que sirva para que pueda recibir pronto esa esperada carta. Yo a medida que he ido escribiendo todo esto también he ido cayendo por esa pendiente cada vez más pronunciada de la exaltación de la amistad.

Pues eso, total parcial: te quiero, que te vayan muy felices y chimpún; se acabó.

Besos,

Yo

 

Guerrillero urbano (Abril de 2010)